La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la eutanasia como aquella "acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente".
Esta definición resalta la intención del acto médico, es decir, el querer provocar voluntariamente la muerte del otro. La eutanasia se puede realizar por acción directa: proporcionando una inyección letal al enfermo, o por acción indirecta: no proporcionando el soporte básico para la supervivencia del mismo. En ambos casos, la finalidad es la misma: acabar con una vida enferma.
Esta acción sobre el enfermo, con intención de quitarle la vida, se llamaba, se llama y debería seguir llamándose homicidio. La información y conocimiento del paciente sobre su enfermedad y su demanda libre y voluntaria de poner fin a su vida, el llamado suicidio asistido, no modifica que sea un homicidio, ya que lo que se propone entra en grave conflicto con los principios rectores del Derecho y de la Medicina hasta nuestros días.
La familia, el núcleo social, el gobierno, abandonan a su suerte a las personas carentes de medios económicos, incapacitados para trabajar, si acaso los recluyen en algún albergue, asilo de ancianos, o hasta son encarcelados. De esta forma la Eutanasia es practicada por la Sociedad.
¿Por qué el ser humano tiene que vivir hasta que la sociedad así lo decida y no morir cuando así lo desee el propio individuo, hombre o mujer?
Si el ciudadano ya cumplió con su destino o con su Ciclo Existencial Humano Temporal, cuyas etapas son: Nacer, Crecer o desarrollarse, Multiplicarse o reproducirse, Envejecer y Morir, ¿por qué mantenerlo con vida si él ya no quiere estar en este mundo de los vivos?
Un anciano que ya no tiene la capacidad para trabajar, ni siquiera para atenderse a sí mismo, bañarse, alimentarse, vestirse, etc., pide a gritos la muerte y todo mundo lo ignora, él por sí solo no es capaz de suicidarse debido a sus principios, a su temor a Dios, a sus creencias, incluso no tiene la capacidad física para hacerlo, ¿por qué no ayudarlo a bien morir, asistiéndole en su desenlace final?
La razón es muy simple: nadie quiere convertirse en asesino, en homicida, fratricida, ni llevar un remordimiento o cargo de conciencia por haber colaborado para quitarle la vida a uno de su misma especie.
La solución: que todo ser humano sea dotado de una dosis letal, en el momento que así lo solicite, y que sea él quien decida tomarla o no.
De esta forma cada quien utiliza su libre albedrío, su derecho a permanecer o no con vida y nadie debe ser culpado por su muerte o suicidio.